sábado, 12 de junio de 2010

ALAN MOORE’S FUTURE SHOCKS

Todo comenzó aquí. O empezó a rodar demasiado bien. Tengo en mis manos el recopilatorio de la etapa inglesa de Alan Moore en la revista 2000 AD, publicado en España por Ediciones Kraken. Se trata de una serial de historias cortas con la temática de fondo de la ciencia ficción. El tomo se estructura en las siguientes partes:

1 – THARG’S FUTURE SHOCKS (pág. 3).- Una especie de cuentacuentos futurista nos habla de otros mundos, planetas, especies, vivencias, en forma de relatos cortos, bastante imaginativos.

2 - TIME TWISTERS (pág. 101).- Donde el argumento gira en torno al tiempo (giros, viajes, pasado, presente y futuro). Parece imposible que se pueda dar tantas vueltas de tuerca al asunto, y más con todo lo que se ha hablado del tema en el mundo del cómic y también en otras disciplinas, pero visto lo hecho por el escritor británico al guión no sólo queda patente una colosal frescura de ideas, sino que uno más bien se queda con ganas de más y más (y más).

Historias autoconclusivas:

3 – HOT ITEM (pág. 142)

4 – EL DECEPCIONANTE DÍA DEL DOCTOR DIBWORTHY (pág. 147)

5 – THE HYPER-HISTORIC HEADBANG (pág. 150)

6 – LA PEREZA LETAL DE LOBELIA LOAM (pág. 156)

7 – ABELARD SNAZZ ( PÁG. 161).- Genio de profesión con cuatro ojos y cerebro de dos pisos, una supermente mutante cuyas locuras van siempre encaminadas a caer al fondo de los problemas que él mismo crea. Y cuando parece imposible su supervivencia, en el siguiente capítulo vemos que no es así y que está dispuesta a liarla peor todavía.

En general, podemos decir que en Future Shocks -aunque se hacen buenas historias de género- también se está usando la ciencia ficción como excusa para contar otras cosas; hay un tono irónico y de crítica social, una gran experimentación y un buen uso del humor, faceta que Moore nunca olvidará en sus futuros trabajos. Todo aderezado con unos dibujos en blanco y negro, de dibujantes por entonces noveles en su mayoría,  una notoria multiplicidad de la que salieron autores consagrados en la actualidad como Dave Gibbons o Alan Davis. Parece que fue un buen campo de prueba para que el de Northampton se curtiera en eso de hacer excelentes guiones para tantos artistas diferentes.

Tras completar la lectura, mi historia favorita ha sido la de los CRONOPOLIS (pág. 113), en la que Joe Sábado y Ed Jueves se encargan de resolver casos policíacos en el tiempo (cruzándose incluso con sus yo pasados y futuros en un lío que parece imposible pero nada de eso, muy bien resuelto), y la cosa se les complica en el momento que actúan antes de que se cometa un delito, algo que es desde luego controvertido. En mi opinión, estos argumentos podrían haber dado para mucho más que estas 5 páginas, se me queda tan buen sabor que creo que ha sido insuficiente, ojalá algún día se les diera continuidad.

En resumen, Future Shocks es una magnífica oportunidad de conocer al Moore original, destilado y en esencia, antes de que se convierta en esa máquina compleja y sesuda de hacer obras de arte que requieren de horas y horas de lectura y relecturas.