jueves, 15 de julio de 2010

DARKLY DREAMING DEXTER: LA SERIE

No es éste un producto original creado específicamente para televisión, ni siquiera emitido al gran público, pues pertenece a la parrilla de la cadena de pago SHOWTIME. Sin embargo, tenemos que reconocer la dignidad del resultado que ofrece la serie DEXTER.

Un empollón ha desarrollado un eficaz método de investigación policial basado en el análisis y la trayectoria de la sangre en el momento del crimen, y ello le ha valido para convertirse en forense de la Policía de Miami. Se trata del aparentemente apocado Dexter Morgan, hijo adoptivo del respetado oficial Harry Morgan y hermano de Debra, también de la pasma y con unas cualidades excelentes para la profesión que apuntan a una prometedora carrera. Sin embargo, Dexter no es simplemente un estudioso brillante, idóneo para el trabajo de oficina, también posee un impresionante instinto de supervivencia y caza que nadie sabe. Sí, habéis leído bien, porque bajo su identidad pública oculta a su verdadero yo, el “oscuro pasajero” como él mismo le llama, que no es más que un psicópata con una sed incontrolable e inexplicable de matar. Pero su suerte (dentro de lo que cabe) es que, si bien no puede dejar de ser quién es, Harry lo sometió a una férrea educación durante su infancia para que aprendiera a canalizar la maldad que habita en su interior. Realmente es una persona con poca capacidad de sentir emociones humanas y sin ningún tipo de remordimientos pero con un disfraz impecable controlado por su gran inteligencia pasa totalmente inadvertido en la sociedad. Vive entregado al código moral de su padre, que quizás no comprende bien pero aplica tajantemente: como Dexter es incapaz de reprimir sus impulsos de asesinar elegirá a sus víctimas, que deben ser siempre y sin excepciones gente que ha asesinado como él a sangre fría. Ésta es la única manera que a Harry se le ocurrió de educarlo, para soportar la lucha interna a la que él mismo estaba sometido: amar o repudiar a su hijo, cumplir su oficio y frenarlo o enseñarle a ser una persona pese a su psicopatía.

Al comienzo de la serie, Harry está muerto y sólo aparece en forma de recuerdos de Dexter. Sin saber bien si son alucinaciones del psicópata o de verdad son auténticos consejos que el padre dio al hijo, Dexter va tirando con ellos. Su vida transcurre muy pegado a su hermana, compañera de trabajo que cree conocerlo perfectamente (y aunque no sabe absolutamente nada de lo que hace en sus “ratos libres”, se aprecian bastante) y al equipo del departamento de homicidios al que se adscribe, que en general lo aprecian y valoran bastante como persona, excepto el sargento Doakes, sabueso policial cuyo instinto le hace recelar del pequeño de los Morgan. También junto a él está Rita, su compañera sentimental traumatizada por un difícil pasado y que a lo mejor por ello se aferra tan fuertemente al amor y protección de Dexter pese a sus defectos; puede que ella sea sólo una elemento más necesario en su teatro social, aunque llena de bondad y comprensión hacia él probablemente es la única persona de su círculo que lo ama al completo, su lado mejor y peor, (pero tampoco conoce cuál es su problema real, sólo sabe que lo tiene y no le importa más que superarlo), y esto en concreto a él le rompe todos los esquemas, debatiéndose en su interior sobre si es capaz de albergar sentimientos en su interior o sólo es una quimera de una bestia fría atada con el collar de su padre. Mientras tanto, Dexter Morgan aprovecha sus recursos en la policía para investigar crímenes (demostrando una capacidad bastante superior a la del resto del departamento junto), elegir a sus víctimas y llevar a cabo sin dilación su “justicia”, sabiendo que las elimina “por derecho” del mapa sin rastro alguno, y con toda esta justificación que le exige Harry, al fin apagando por un tiempo su insoportable sed. También para él es muy importante la existencia de su espacio de trofeos, escondido en el aire acondicionado de su apartamento y donde lleva el recuento de todos los asesinatos cometidos, prueba elaborada por él mismo que podría llevarlo a la silla eléctrica pero que goza poseer y contemplar, acaso tentándose él mismo de denunciar algún día al monstruo que no es capaz de dejar de ser.

La ubicación geográfica de la vida de este psicópata parece establecer un buen contraste para su fría personalidad; Miami posee un clima soleado que favorece la vida en la calle y está poblada por gente de sangre caliente, que cometen muchas fechorías y eso los convierte en fuente de materia prima para el rebaño del asesino, pero al mismo tiempo viven intensamente y contagian las ganas de vivir y amar, hasta límites insospechables, que es una de los argumentos principales que explora la serie. Excelente música, que hibrida melodías siniestras con tonos caribeños, y por otro lado, en mi opinión es muy acertado el empleo del color en la escena, destacando los contrastes blanco / sangre viva y el resto en tonos pasteles, serenos.

Ciertamente, uno de los valores más importantes a apreciar en esta obra de ficción -al margen de una aplaudible interpretación y un guión muy elaborado y lleno de tensión y mesura a la vez- es la metáfora que acoge sobre la vida actual. De alguna manera y pese a la época de vacas flacas presente, en occidente disfrutamos un periodo de bienestar como no se ha producido nunca en toda la historia de este territorio; comemos a diario y la mayoría goza o tiene a su disposición una suficiente pléyade de servicios y placeres burgueses que podrían dar la felicidad terrena. Al contrario de lo que parece, estamos sometidos a un severo control social para que nadie se salga del papel y la utopía sea posible en su mayor grado, todo el mundo está estresado y vivimos luchando por encontrar nuestro verdadero yo, oculto bajo múltiples sedimentos, y hasta qué límite le damos salida para sentirnos vivos es algo muy en sintonía con el devenir de Dexter Morgan.

Jeff Lindsay es el autor de las dos novelas que inspiraron la serie, que aportan bastantes argumentos al script sobre todo de las dos primeras temporadas, y que tras el éxito obtenido en televisión, han tenido continuidad en dos libros más. En la versión en papel el tono de la historia es más bien irónico y se centra sobre todo en Dexter y la contradicción de su vida. Ha sido desarrollada para la tele hasta ahora en cuatro temporadas de 12 episodios cada una, por James Manos Jr., que había trabajado anteriormente en Los Soprano (que no Los Serrano) y entre los productores se encuentra Michael C. Hall, el actor protagonista. Puede que porque pone dinero se aprecie un mimo especial hacia el personaje que interpreta, o viceversa, y prueba del cariño hacia la serie es que ha encontrado la estabilidad sentimental con otra actriz del reparto, Jennifer Carpenter (que interpreta a Debra Morgan), habiendo ambos incluso contraído matrimonio. Y por si no parece bastante entrega, durante la 4ª temporada Hall ha estado rodando sometido a un fuerte tratamiento para superar su cáncer linfático, que parece ha conseguido superar (¡ÁNIMO!).