
Las casualidades no existen. Todos y cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles. “Tú eres tú”, ésta es la premisa para celebrar en este año 2009 el 10º aniversario de la publicitación del fanzine de esta casa ROMERO EL CAMIONERO. Por ahora... pero vayamos por partes.
Corría un verano del año 1997. En mi primer trabajo, de mozo ayudante de camionero con mi padre, mi álter ego Alexander Beard se afanaba a la carga y descarga mientras en su mente se debatía qué nuevo tebeo podría comprar cuando cobrara. Por su imaginario pululaban las historias de casos por resolver de Tintín, los viajes de Superlópez, el grafismo de Jan, Franquin o Uderzo, los gags de Ibáñez, el descaro de Vázquez, el elogio de la aventura de los álbumes europeos, los problemas tormentosos de los superhéroes Marvel. Apenas un mozalbete, era ya una rata de bibliotecas y kioscos en busca de todo tipo de cómics, pero también centrado en el sueño de tener algún día la propia oportunidad de hacer pública alguna de sus creaciones. Porque, mientras tanto, aquella experiencia sirvió también para que se fuera gestando el que ha sido nuestro personaje emblema durante muchos años, ROMERO EL CAMIONERO.
Una vez que había fijado los objetivos, los personajes y los argumentos que deseaba contar, se puso manos a la obra y se propuso sacar a la luz pública, en formato fanzine, una serie de tres números que saciaban sus inquietudes de por aquel entonces. Los tres trabajos se conformarían como una trilogía enlazada y serían llevados a cabo en el estilo aventurero que tenían los cómics europeos. Era una experiencia casi inexplorada por él, pues hasta ahora su labor había sido prácticamente la elaboración de ilustraciones para concursos, exposiciones escolares, y alguna que otra historia corta y autoconclusiva para amigos o familia. Otra intención era la de conducir relatos con un peso más humano, aunque el trazo fuera de carácter humorístico, en el que las historias se llenaran de realismo y sentimientos, y principalmente esta idea tuvo su formalización con la creación de multitud de personajes secundarios que acompañaran a los principales, y desde su diseño, personalidad característica y cruces entre ellos iría surgiendo el relato.
PERSONAJES PRINCIPALES
Los puntales que sustentaban esta serie fueron en el principio de su concepción cuatro:
Corría un verano del año 1997. En mi primer trabajo, de mozo ayudante de camionero con mi padre, mi álter ego Alexander Beard se afanaba a la carga y descarga mientras en su mente se debatía qué nuevo tebeo podría comprar cuando cobrara. Por su imaginario pululaban las historias de casos por resolver de Tintín, los viajes de Superlópez, el grafismo de Jan, Franquin o Uderzo, los gags de Ibáñez, el descaro de Vázquez, el elogio de la aventura de los álbumes europeos, los problemas tormentosos de los superhéroes Marvel. Apenas un mozalbete, era ya una rata de bibliotecas y kioscos en busca de todo tipo de cómics, pero también centrado en el sueño de tener algún día la propia oportunidad de hacer pública alguna de sus creaciones. Porque, mientras tanto, aquella experiencia sirvió también para que se fuera gestando el que ha sido nuestro personaje emblema durante muchos años, ROMERO EL CAMIONERO.
Una vez que había fijado los objetivos, los personajes y los argumentos que deseaba contar, se puso manos a la obra y se propuso sacar a la luz pública, en formato fanzine, una serie de tres números que saciaban sus inquietudes de por aquel entonces. Los tres trabajos se conformarían como una trilogía enlazada y serían llevados a cabo en el estilo aventurero que tenían los cómics europeos. Era una experiencia casi inexplorada por él, pues hasta ahora su labor había sido prácticamente la elaboración de ilustraciones para concursos, exposiciones escolares, y alguna que otra historia corta y autoconclusiva para amigos o familia. Otra intención era la de conducir relatos con un peso más humano, aunque el trazo fuera de carácter humorístico, en el que las historias se llenaran de realismo y sentimientos, y principalmente esta idea tuvo su formalización con la creación de multitud de personajes secundarios que acompañaran a los principales, y desde su diseño, personalidad característica y cruces entre ellos iría surgiendo el relato.
PERSONAJES PRINCIPALES
Los puntales que sustentaban esta serie fueron en el principio de su concepción cuatro:



1 comentario:
Visto, voy a por el siguiente.
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