lunes, 31 de mayo de 2010

BUFFY: REPASO A LA 8ª TEMPORADA











En este mes de junio aparece en España la publicación del Volumen VI de la 8ª temporada de Buffy Cazavampiros, que está desarrollando en el formato cómic la editorial americana DARK HORSE. Tras una gozosa lectura hacemos un alto en el camino para analizar el devenir de la serie en esta nueva etapa.

Hasta la fecha lo publicado en nuestro país supone un total de 30 comics books; en USA han aparecido ya 35 números, con lo que las ediciones pronto se igualarán en tiempo. El argumento continúa al filo de los sucesos de la 7ª temporada televisiva: el mundo está repleto de cazadoras, toda mujer que potencialmente pudiera acoger los poderes de la Elegida para luchar contra las fuerzas demoníacas, dispone de ellos. Como resultado, aparece una diversidad de luchadoras por todo el planeta a las que el equipo de Buffy intenta reclutar y adiestrar para su causa, la protección del mundo. Sin embargo, no todas las chicas estarán por esa labor y además ha aparecido Crepúsculo, un misterioso villano que parece estar relacionado con alguna parte del pasado de la serie y que se ha aliado con el ejército, alertado contra la magia y lo sobrenatural tras haber sido arrasada Sunnydale. En realidad esta trama retoma y evoluciona ideas de la 4ª temporada, la de la Iniciativa militar del gobierno para luchar contra la amenaza paranormal, que si bien por rechazo de los fans fueron abandonadas (la tacharon como la temporada más floja), ahora un Whedon más maduro y no sujeto a presiones de índices de audiencia pretende completar y enriquecer. Curiosamente, son esta vez las cazadoras el blanco de la persecución, convirtiéndose incluso en personajes de rechazo y desprestigio social por la brillante recuperación de un antiguo personaje secundario.

Sin ánimo de introducir spoilers, sólo diremos que el salto de medio ha permitido a la serie una mayor dispersión geográfica de las aventuras, gran movilidad de los protagonistas y sobre todo la reaparición de muchos personajes que en la serie por no poder contar con el actor/actriz ya no tendríamos posibilidad de verles más el pelo. Y esto consecuentemente incrementa la faceta de autorreferenciación del mundo de Whedon que tanto critican sus detractores: vuelven Faith, Drácula, Fray, Oz, Ethan, los personajes de la serie animada, Harmony, Angel, etc., etc. Guiños, incursiones importantes en la trama, ... con Joss Whedon todo vale y hay que estar atento a toda su producción sobre Buffy para no perderte detalle. ¿Un agente comercial que quiere vender su producto o simplemente un autor detallista?

El caso es que tras haber leído los seis volúmenes que disponemos ya de NORMA, y aunque no es lo mismo que cuando era en televisión, sí es cierto que la narración no pierde la capacidad continua de sorprendernos, con ideas frescas y continuas vueltas de tuercas al género superheroico y de horror donde parecía imposible o apuntaba a que el guionista se iba a quemar. Tras cada lectura te pasa como en la serie de TV, que sin apenas darte cuenta estás volviendo a pensar sobre lo que has visto, reviviendo la aventura, debatiéndote sobre qué cariz deberían haber tomado mejor los acontecimientos o si estás más o menos de acuerdo con las decisiones que los personajes toman, sintiendo como ellos sienten, aman, temen, se divierten,... Algo muy positivo es que ellos han evolucionado más allá de la serie, nadie ha permanecido impasible y es bonito volver a verlos crecer personalmente; a lo mejor lo cómodo hubiera sido tratarlos a la forma Marvel o DC, congelando personalidades que funcionan, amarrando éxitos seguros. Pero no, es digno de reconocimiento la valentía con la que el equipo creativo afronta la continuidad y avance, y no queda más que quitarse el sombrero y decir: “¡Ya estoy picado!”

Precisamente la forma de trabajo es similar a la de Marvel e idéntica a la que ya se adoptó en la serie televisiva: sobre todo una figura unificadora que conduzca el hilo general para que todo tenga cohesión y que aparece en los momentos clave y difíciles (el productor Joss Whedon) y luego una multiplicidad de guionistas veteranos o promesas que desarrollan su propia visión y con su multiplicidad enriquecen el buffyverso. El dibujo ha sido asumido casi completo y tomado con gran responsabilidad por Georges Jeanty; aun siendo un apunte algo tosco a veces, pero siempre reconoces a los personajes (es importante el parecido con el actor para poder identificarlo) y afronta satisfactoriamente las composiciones, la acción, efectos mágicos y localizaciones. Tras contemplar el lápiz de Jeanty hay que decir que su trazo es bastante mejor que como aparece entintado, que le hace perder esa chispa especial que consigue. Mención especial merece el portadista Jo Chen, que es algo así como el “Alex Ross” de la colección: su trabajo realista se basa mucho en mimetizar los rostros, expresiones y movimiento de los actores, y ayuda mucho a resaltarlo su coloreado en forma de mancha que da un toque siniestro y antiguo a la ilustración.

La edición de NORMA EDITORIAL es bastante acertada: recopila la obra en tomos de 5 números que más o menos contienen arcos argumentales completos y que hacen más cómoda la lectura (en un solo comic book apenas apreciaríamos un leve cariz de cada arco); el papel es bueno, también el precio y se lleva un buen ritmo de publicación (¡¡¡no podemos decir lo mismo para la 6ª temporada del spin-off de Buffy, ANGEL, cuya publicación se dejó parada hace meses y habiendo aún material USA inédito anda bastante olvidada!!!). A destacar las frikadas que acompañan cada tomo: interesantes artículos, galería de portadas e incluso historias especiales aparecidos en Internet realizadas por los propios autores; aún me parto de risa con la titulada “Siempre lo más oscuro”, Voumen VI, un verdadero tirón de orejas de Whedon a sus actores que estaban más quemados o sentían mayores aspiraciones que andar a su lado, poniendo a Boreanaz a morrear a Spike y a la Gellar convertida en una auténtica maníaca depresiva (bien es cierto que en esta 8ª temporada el personaje de Buffy está cada vez más atormentado por la responsabilidad y por no poder llevar una vida normal, con crisis de personalidad e incluso de sexualidad, habiendo evolucionado por tanto la actitud que la actriz casi no podía dejar de ocultar en la 7ª, deseando marcharse a hacer cine).

No sabemos cuánto está previsto que dure la 8ª temporada, o si más bien será ya a partir de ahora una colección abierta al estilo del género superheroico (Whedon nunca gusta de revelar todas sus cartas), aunque sí deseamos que esto, al nivel que raya actualmente, dure lo máximo posible.