sábado, 29 de enero de 2011

ÁGUILA ROJA EN CÓMIC

No se trata de una serie legendaria y desde luego su objetivo no va más allá de entretener las noches que se emite a las familias que ven la tele cómodamente en su sofá. También está muy condicionada, como el resto de series españolas, por la emigración constante de actores al cine –que desaparecen de repente y sin mucha lógica en el argumento-, y como el resto de series en general, por el gusto hoy de moda hacia el ‘fenómeno hormona’ para atraer al público adolescente, que es el más capaz de disparar los índices share y la venta de merchandising. Pero fuera de toda duda, Águila Roja atrae audiencia, premios, y lo que es más importante para su desarrollo, cada vez más presupuesto de la cadena pública TVE, donde se desarrolla.Rafael Marín confiesa que no la ha estudiado demasiado, pero en un primer vistazo la relaciona con las historias de Gago y su Guerrero del Antifaz de los años 50. Parece en cierto modo acertada su afirmación, y a nuestro juicio además introduce elementos del Capitán Alatriste de Pérez Reverte, como la pasión por la ficción histórica de la época de hegemonía española en el mundo (siglo XVII), bastante libre en la contextualización, y combinada con el desarrollo en esas fechas de las aventuras clásicas de género como son las novelas de capa y espada. Quizás sería de nuevo El Zorro si todos los protagonistas “buenos” no vivieran en la pobreza en favor de una nobleza que parasita toda riqueza patria que expolian de las colonias. Y también hay algo de los orígenes del personaje Batman y su aprendizaje en oriente.

Gonzalo de Montalvo es un maestro de la Villa que se queda viudo y ello le llevará sin saberlo a investigar sobre su genealogía, trama que se convierte en el motor de la serie y de las tres temporadas emitidas hasta ahora. Con un hijo a cargo, también hace de héroe anónimo que intenta equilibrar la balanza entre intereses de ricos y pobres: Águila Roja. Secundado por su ingenioso lacayo Satur, un auténtico pícaro de la época y a su vez fiel y bonachón que nos recuerda al Sancho Panza de Cervantes. Margarita es la cuñada de Gonzalo y vive la eterna frustración de su enamoramiento hacia él. Por otro lado, destacan las figuras de Lucrecia, la marquesa de Santillana y del comisario Hernán; ambos son viles y los villanos de la serie, en la que aparecerán además otras figuras del populacho y la vida social como Catalina, criada de la corte, el Rey y la casa de los Austrias, y por parte de la Iglesia el cardenal Mendoza, aspirante a Papa.
Si bien el héroe es un personaje de moral sin fisuras, y hay que reconocer que dignamente interpretado por David Janer, nos interesa sobre todo las apariciones de la marquesa (uno de cuyos reclamos como personaje es mostrar constantemente sus curvas) y el comisario. Ellos actúan moralmente mal, pero acordes a unas reglas de sus tiempos en las que la ambición y el abuso de status de los poderosos era santo y seña de su virtud. En cierto modo, llegamos a comprender su tragedia y nos sentimos culpablemente identificados con las decisiones difíciles que en ocasiones han de tomar. Quizás es éste uno de los potenciales de la serie, que muestra las miserias y la grandeza de un tiempo pasado que a veces recordamos con vergüenza y otras con respeto. Todo ello adobado por unos guionistas que hacen brillar a algunos de sus personajes pero no encuentran la trama que los haga funcionar y le dé más interés que el que Gonzalo se entere de una vez quiénes son sus padres, se dé cuenta de que la hermana de su mujer está enamorada de él y que además nos lo sabemos todo ya los espectadores de sobra.

A todo esto, abril de 2011 será una fecha importante para la marca: se estrena película y, lo que más nos interesa, adaptación al cómic. Presentada en la pasada edición de Expocómic de Madrid, Águila Roja verá su primer tebeo en la editorial Glénat. Se centrará en esa etapa a veces referenciada en la serie pero nunca contada, el aprendizaje de Gonzalo en China y cómo decidió convertirse en el héroe enmascarado Águila Roja. Parece que el guión está controlado por la gente que trabaja en la serie, para que pueda complementarla, y los dibujos van de parte de Álex Sierra, antiguo alumno de Escolajoso. Sobre todo, nos parece una buena noticia, por hacer participar al medio cómic del éxito y por otra parte porque se dan unos cuantos puestos de trabajo más a la gente de la industria comiquera patria, si es que lo que hay se puede considerar así.