sábado, 29 de enero de 2011

BESTIARIO DE ANDAR POR CASA.06

Hoy nos llegan unas contradictorias confesiones de Bartolito Litolí:

“Odiaba los libros. Odiaba la cultura. Odiaba la convivencia en grupo. Odiaba, odiaba y odiaba.

Mi caso particular es que soy producto de una educación opresiva. Nuestra profesora durante la completa etapa escolar, Doña Petra, llevaba al grupo con mano de hierro. Había que aprender porque ella lo imponía, nunca nos hacía ver la utilidad de las cosas.

La mayoría crecimos pensando que éramos incapaces de labrar nuestro espíritu con actividades intelectuales. Todo conocimiento se ceñía a obtener la aprobación de aquella mujer. Pero con el tiempo, una vez llegó ese ansiado día que me libré de su opresión (y no quiero decir cuando terminé el colegio, sino cuando por fin conseguí limpiar algo de la influencia que su opinión tenía sobre mí), puedo decir que me encanta todo lo que a través de ella comencé a odiar.

No sé si la palmó ya, ni si su efecto sobre mí era voluntario, y supongo que aunque no fuera así, su presencia siempre rondará mis recuerdos. Mientras ella se me presente nunca tendré verdaderamente la confianza de poder decir:

Amo los libros. Amo la cultura. Amo la convivencia en grupo. Amo, amo y amo.”