miércoles, 2 de marzo de 2011

EL INVIERNO DEL DIBUJANTE

La historia siempre es la de los vencedores. Ésta es una frase fácilmente corroborable en la experiencia. Así, un niño llamado Paco Roca creció enamorado de las obras humorísticas y de aventuras de la Editorial Bruguera, paradigma de la industria de la historieta producida en España y puede que el último filón que los autores encontraron para sobrevivir económicamente en nuestro país. Todo surgido gracias al esfuerzo de una empresa como ésta, en el contexto de su tiempo.

Pero luego ese niño amplió sus lecturas, conoció otras obras y finalmente consiguió el sueño de dedicarse a la profesión de dibujante. Entonces se le ocurrió esta historia que ha tenido la oportunidad de narrarnos, "El invierno del dibujante", que cuenta qué pasaba con los autores que había detrás de aquellos carismáticos personajes. Más allá del bien común por el que todos luchaban, el sacar adelante a la compañía y así obtener todos el pan, estaban ellos mismos, esos artistas que no gozaban de libertad para crear, se tenían que ajustar a esquemas comerciales, que perdían sus originales y sus derechos sobre las obras, y que trabajaban a destajo en una profesión tan eminentemente intelectual. Una vida soñada pero difícil que Paco Roca focaliza sacando a la luz un acontecimiento concreto: la creación por parte de los autores de Bruguera Escobar, Cifré, Conti, Peñarroya y Giner de “TIO VIVO”, una revista semanal independiente. El acontecimiento no duró mucho, pues poco después fueron absorbidos por la propia Bruguera. Este espléndido archivo en Tebeosfera permite conocer más sobre la publicación.
.
Empleando recursos de trabajos literarios como “Crónica de una muerte anunciada” de García Márquez (la descripción circular) o “La colmena” de Cela (presentación del cuerpo del texto a través del testimonio de una colectividad), Roca divide sus páginas en capítulos, diferenciados por el color en tono pastel del papel, en el que no hay apenas blancos. Esta estrategia nos transporta a la nostalgia que sentimos cuando vemos en librerías de viejo las antiquísimas ediciones de estas obras ya agotadas. También ayuda a jugar con las estaciones, que añaden sentimientos al paso del tiempo.

-Invierno de 1959 (14 páginas) CELESTE
-Finales del verano de 1957 (17 páginas) OCRE CLARO
-Invierno de 1959 (10 páginas) CELESTE
-Comienzos de la primavera de 1957 (26 páginas) ROSA
-Navidad de 1958 (7 páginas) CELESTE
-Verano de 1957 (23 páginas) OCRE CLARO
-Navidad de 1958 (15 páginas) CELESTE
-Otoño de 1979 (2 páginas) OCRE OSCURO
Es la exposición de cómo nació una buena idea, cómo se llevó a cabo y cómo se truncó por las circunstancias de una política editorial y sobre todo por unos tiempos históricos. También confronta dos tipos de hacer cómic, la de los veteranos que estaban implicados socialmente (todos habían sufrido la Guerra Civil) y la nueva generación que apostaba por el género del humor absurdo. Entre ellos Vázquez, un destacado autor envuelto en sus propios problemas y que actúa de bisagra entre ambos procederes. En general, un retrato que no intenta ponerse de ninguna parte, sino sólo mostrar estos hechos y darlos a conocer. La misma estructura de los hechos, remarcando el final de la aventura desde el principio, resalta esta vocación del libro de testimoniar y poner en valor acontecimientos añejos, olvidados.

El despliegue de datos para la contextualización del guión es sorprendente, podemos imaginar a Roca como un auténtico arqueólogo de nuestra cultura tebeística y desde luego también por los escenarios y vestuarios de la época. También se concede algunas interpretaciones que encajan bien con esos “huecos” en el argumento, como él mismo los llama. Por otro lado, hay que decir que en buena parte han posibilitado este trabajo los destacados teóricos que tenemos hoy día en nuestro país aportando, altruistamente en muchos casos, tanto y tanto, y con los que Roca ha entrado en contacto, en especial él destaca a Toni Guiral, Álvaro Pons y Antonio Martín.

El dibujo no es espectacular, sí muy eficaz. Muy bien planificado y desplegado. A mí me resulta como si cogiéramos esos trazos finos y emocionales de Tintín y lo hibridáramos con un dibujo más caricaturesco y grueso. En apariencia queda muy minimalista, como el guión; sin embargo, como nos ha pasado con éste y con sus obras anteriores es sólo eso, apariencia. Es nuestra opinión. Sí habría que añadir aquí que el mismo Paco Roca confiesa que dibujar para él es un esfuerzo, no se considera un gran dibujante y al realizarlos le llegan dudas que le cuesta resolver; según dice, se le da mejor la parte de la documentación y el guión para preparar la obra. Me gusta mucho el uso del elemento unificador que es ese autobús que circula por la obra y que hace homenaje a la portada de Cifré para el nº 1 de TIO VIVO (atención a esta imagen a lo Alex Ross que preparó Roca para la revista Laraña).
Sobre la edición, en tapa dura, se ha creado cierta polémica. A mí me llegaron antes de leer “El invierno del dibujante”, sobre todo a raíz de las declaraciones de Álvaro Pons en su ineludible Cárcel de Papel cuando dice “es una de esas obras que merecen una edición a la altura de su calidad”, aunque no me quedó muy claro, a pesar de los tantísimos comentarios que se sucedieron a su entrada (que reconozco que no saqué el tiempo de leer todos) qué es lo que sentía que había que corregir. No sé si pudiera ser el tamaño, pero aumentaría el precio y así como está se deja leer. La realidad reconocida por Paco Roca, pero también por cualquiera que lea el trabajo, es que al utilizar un papel más rugoso se han atenuado los colores, perdiéndose tonos. Si miramos esta portada que ofrecemos en nuestro artículo y la comparamos con el libro original nos damos cuenta. Roca defiende la labor editorial ASTIBERRI diciendo que fue su decisión, pues él prefería un papel de este tipo antes que uno satinado como el que se usó en “Arrugas”, por ser más acorde con cómo se editaban los cómics de aquella época. Yo por mi profesión estoy acostumbrado a imprimir muchas cosas y personalmente me parece que el error está en usar un papel blanco, y pretender colorearlo para darle el tono de fondo ha oscurecido todo un poco. Quizás si se imprimiera directamente sobre un pliego de color... el problema, me parece, es que Paco tiene ya coloreados todos los tonos blancos para que salieran con el color de página que pretende en el original que se mandó a imprimir. Lo que yo aventuro sería imprimir cada imagen sobre un papel de color, el que se desee, y que el blanco adquiriera su color sólo por dicho papel, renunciando a los escasos blancos como tal que se producen. Por lo tanto, que en el original sea blanco y por tanto NO un tono a imprimir. En fin, todo era probar antes...
Por otro lado, y esto sí es un error, es que las páginas 111 a 120 están ligeramente pixeladas. No dificulta enormemente la lectura pero se nota. Hay que tener en cuenta que cuesta 16€, un precio seguro justo, pero en la situación que estamos tan llena de necesidades a nuestro alrededor, donde hay gente que con eso come varios días, da coraje comprar y que ocurra esto. Precisamente yo he preferido pedirlo prestado (¡gracias, Auri!). Ya no se puede remendar, al menos en esta edición, pero al igual que colgaron esta historieta extra que se publicó en El País, dejo como sugerencia que cuelguen esas páginas para poder contemplarlas mejor.

2 comentarios:

ITSUKI dijo...

Ey!!!! , Ale, no sabía que tenías un blog. Qué calladito lo tenías. Que sepas que este va a mi cuenta de google reader, jejejeje. Nos hablamos.

Maese ABL dijo...

Me gustaría añadir como nota que, aunque parece que no se han retirado del mercado la totalidad de los ejemplares defectuosos ni se ha cambiado los ya adquiridos (a tenor del libro que yo mismo he leído, comprado en enero), ASTIBERRI sí que ha realizado una 2ª edición de "El invierno del dibujante" con fecha diciembre de 2010. La 1ª edición era de noviembre de 2010, apenas un mes después se corrigieron los fallos de color y las páginas pixeladas, y hay que decir que se ha arreglado bastante bien el problema y manteniendo el tipo de papel que pidió Paco Roca.