domingo, 27 de febrero de 2011

BESTIARIO DE ANDAR POR CASA.07

Dumb Ho ya no es ese niño de tanta sensibilidad. Puede que ahora sea más superficial, pero aún guarda ciertas impresiones en su mente del pasado:

“De pequeño me atraía todo. Eso es un problema para tus educadores. Conozco todos los monstruos habidos y por haber, normal, la única manera de controlar mis impulsos era asustándome, creando bestias en mi imaginario que me reprimieran muchas actividades. Recuerdo que el conflicto llegó a un punto que ya nada me asustaba: ni las brujas, ni el hombre del saco, ni draculines,... pero había algo que me hacía parar en seco, esa frase: ‘Cuidado que como venga el hombre...’ Y entonces me señalaban a cualquier tipo maduro que caminara en ese momento por las calles, entrado en años, bien vestido, con pinta formal y de estar bien asentado en la vida. Literalmente, me cagaba.

Y confieso que a pesar del paso de los años, lo único que aún sigue dándome miedo es el hombre, el ser humano en general. La experiencia me ha demostrado que para hacer mal no nos necesitamos más que a nosotros mismos, si queremos hacer daño somos peores que el peor monstruo.”