domingo, 3 de abril de 2011

ENTREVISTA A JAIME HERNANDEZ [noviembre 2010]. Parte 3


PARTES DE LA ENTREVISTA: UNA, DOS, CUATRO

PARTE TRES

En esta tercera parte de nuestra entrevista con esta leyenda moderna del cómic, discutimos la diferencia entre enseñar y crear, que no es mucha, y la importancia de ser un superhéroe.

-Te interesa tratar esta idea de ti mismo de niño introduciéndote en el arte, antes que hablar estrictamente sobre la técnica. Iba a preguntarte si alguna vez has sido docente o te ha interesado eso de alguna manera, pero supongo que, antes de ser docente, tienes que profundizar en las técnicas del entintado y cosas así.

Exactamente. Me resulta muy difícil cuando la gente me pide que dé una charla o haga un página de ejemplo –cómo analizo una página y temas como ése. Para mí no es fácil. Hay profesores y hay autores –yo soy un autor. No sé cómo funciona este tema, simplemente sale de mí, es ese tipo de cosas.

Después de un rato pensaré sobre ello y diré, “oh, así es cómo lo hago”. Pero no podría ponerme delante de una clase y decirles cómo lo hago.

-¿Te ayuda ese momento de realización como artista?

Sin duda, o así creo. Pero siempre he confiado en la parte cuando sale de mí y funciona. No quiero forzarlo, porque me temo que lo arruinará y lo cambiará, o mi arte no será ya característico. Lo mejor sería que se lo deje a los dioses.

-Las musas.

Sí, sí. No hago preguntas. Si funciona, funciona. Si no funciona, tengo que pensar sobre ello. -Mencionaste antes que en cierto modo estás agradecido a esta clase de estilo realista. ¿Te interesa crear trabajos más abstractos? ¿O trabajos más humorísticos?

Seguro, pero presagio que no sea muy natural cuando cambie mi estilo. Sería como forzarlo, y supongo que una parte de mí teme que, si lo fuerzo, no será tan bueno. Como he dicho, la mejor manera de funcionar es confiar en mis instintos, Porque siempre me ha dado más éxito.

-Pero es importante plantearte desafíos, ¿no?

Sí. Pero lo canalizo de diferentes maneras –o dicho de otro modo, intentando reinventarme a mí mismo. Eso es algo que no entiendo, cuando se habla sobre los artistas, como por ejemplo “oh, ya lo hizo de nuevo. Se reinventó a sí mismo”. ¿Entonces lo que hizo antes no es real? ¿Es ése el tío auténtico? ¿O fue que era el tío auténtico y ya no quiere ser más el tío auténtico?

Por eso es algo que nunca he comprendido. Y en parte por pereza y en parte porque me da miedo a equivocarme [risas]. No temo admitirlo.

-Eres tan importante en la actualidad que si te equivocas, se dará cuenta todo el mundo.

[Risas] ¡Sí! Y creo que he creado un estilo con el que me siento a gusto, donde todo lo que dibujo encaja.

-Cuando crecías, ¿era tu estilo más parecido al de tus hermanos de lo que lo es hoy?

Es difícil de decir, porque dibujábamos como niños. Nuestros estilos se diferenciaban, porque yo sabía cómo era el dibujo de Mario, opuesto al de Gilbert. Pero hay gente que no ven que mi dibujo provenga de Gilbert y que dicen la primera vez que lo leen, “me gusta de veras tu personaje Luba”. Y yo les respondo, “bueno, eso es de mi hermano Gilbert”, y dicen, “oh, ¿de verdad?” Lo mismo les pasa a ellos.

-Es como decir a una canción de Lennon que es una canción de Mc Cartney.

Sí [risas]. Correcto, eso es.

-¿Aún oyes de gente que sea nueva en el cómic?

Sí, ésa es la parte guay. Se me acerca mucha gente que dice “llevo 20 años oyendo de tu cómic, y ahora he decidido empezarlo”. Y creo que eso es guay.

-¿Gente mayor, principalmente?

Sí, sí. Y luego hay gente que creció con mi cómic y que se lo está dando ahora a sus chicos, lo que pienso que es muy guay. Y ya tomaré lo que pueda conseguir [risas]. Mucha gente no se lanzará a ello porque hay una gran acumulación de trabajo. Nos llega esa queja todo el tiempo. ¿Por dónde empiezo con esto? ¿Por dónde debería empezar?

Fantagraphics piensa mucho en eso, e intenta recopilarlo donde quede bien y se pueda leer una parte.

-Como el tomo de “Sopa de Gran Pena” que sacaron.

Sí, sí. Y de esta forma consigo que mucha gente se lleve las colecciones de los primeros números. No sé lo que buscan, pero espero que algunos no pierdan el interés por los adornos de ciencia ficción del principio.

-¿Son adornos?

No sé cómo prefieres llamarlos, pero la ciencia ficción se deja ver en ellos.

-“Adornos” suena casi como que son de pega.

OK, entonces de acuerdo en que no son adornos [risas]. Pero dan la impresión de “me dijeron que estos tipos escribían sobre gente normal”. Y eso podría hacerles perder el interés.

-¿Era un síntoma de por dónde andabas en esa época?

Sí, y seguí mi camino. Lo que me interesaba vino desde esa dirección. No me arrepiento de nada de ello.

-Es interesante que señales el tema más realista, porque de alguna manera te has movido en la otra dirección con el tema de los superhéroes.

Sí [risas]. -¿Te viene eso de cuando tenías cinco años, dibujando cómics de Batman?

Sí, seguro. Soy niño otra vez. Y eso supone también mirar los cómics de superhéroes de hoy día. Me crié en los 60, y los he visto evolucionar y no evolucionar.

-O involucionar.

Sí [risas]. De vez en cuando quiero mostrarles cómo se hace. Y ahí tienes la reciente historia de Ti-Girl, la hice por esa razón. Por un lado, sólo quiero divertirme y no tener que preocuparme por ser tan serio. Y también es una oportunidad para decir, “esto es lo que yo pienso que deberían ser los superhéroes”.

-Entonces, ¿qué deberían ser?

En mi opinión, creo que los superhéroes no deberían ser parte del mundo real. Hay algunas cosas que simplemente no funcionan.

-¿Entonces no eres fan de la película de “Dark Knight”?

Esas cosas están bien, porque todavía lo veo como fantasía. Tiene matones que roban dinero y se van a un callejón a contarlo. Todavía son criminales de la vieja escuela. Cosas de ese tipo. Para mí, cuando lo traen más al mundo real pierde su encanto. A mí me gustan realmente los superhéroes.

Supongo que debería decir, me gustan los superhéroes con su propias reglas. No nuestras reglas. Y creo que fue emocionante cuando Stan Lee y Jack Kirby y Steve Ditko cambiaron las reglas. Creo que fue emocionante, pero de alguna manera –me convirtieron en un monstruo. Creo que deberías seguir tus propias reglas establecidas. Parecía como si de algún modo nosotros fuéramos los intrusos, en vez de ellos.

En cierta manera es como lo que digo al final de la historia de Ti-Girl, donde Maggie dice que siempre sentía que Penny fuera un dibujo extraído de un cómic y pegado sobre la tierra, pero uno de los personajes dice, “sí, pero en este contexto tú eres la impostora”. Y Maggie responde, “sí, lo suponía”. Así que Maggie era la visitante extraña en el mundo de ellos.

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