sábado, 2 de abril de 2011

Guía para una lectura de “Love And Rockets”: JAIME HERNANDEZ (Parte 4 de 4)


Jaime Hernandez (nacido en Oxnard, California, 1959) es el cuarto de seis hermanos (por orden de edad: Mario, Gilbert, Richard, Jaime, Ismael y Lucinda). El padre falleció en 1967, cuando Jaime tenía 8 años, y su madre sola tuvo que sacar adelante la casa y la amplia familia (más abajo recogemos fotografía de ambos). Quizás por eso los hijos quedaron tan impresionados de la fortaleza de aquella mujer, e imprimieron en el futuro su carácter a sus creaciones femeninas.
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Desde pequeño, Jaime mostró una gran vocación hacia el dibujo, creando ya desde su época de instituto un personaje femenino llamado “Maggie” que protagonizaría en el futuro buena parte de sus historias. Influido por el amor de su madre al rock (ella se aficionó estando embarazada de él) y por el interés familiar en la corriente musical derivada que se cultivó intensamente en Oxnard, el punk, Jaime inició la participación activa en bandas de música de dicho movimiento, sin tener éxito. En 1982 tiene 23 años cuando participa en el fanzine “Love & Rockets”. Su trabajo girará en torno a su personaje Maggie, a cuyo alrededor va dando espacio a todas las personas que la circundan, especialmente a Hopey, que como él es una artista punk sin fortuna. Su dibujo lo inspiraba en el de sus hermanos y de ambos aprenderá distintas cualidades; también lee atentamente el grafismo de sus cómics favoritos (Alex Toth, Peanuts, Jack Kirby, Steve Ditko, Milton Caniff).
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Su estilo se caracteriza por la limpieza, la precisión, la claridad y la proporción, que ha estudiado bastante observando dibujar a diestros, pues él es zurdo y al tener el sentido inverso de trabajo podía apreciar mejor en qué acertaban y erraban. Sus dibujos de personas, no siendo estrictamente realistas, adquieren una gran naturalidad. Asimismo, presenta un asombroso dominio de la técnica de la luz y la sombra, de la que es un auténtico maestro, otorgando a su trazo artístico una precisión casi matemática. Le encanta dibujar y cuando ha realizado trabajos en conjunto con Mario y Beto, sabiéndolo éstos, le han dejado en exclusividad el apartado gráfico.
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A lo largo de su carrera en “L & R” no se embarcará en contar épicas y profundas historias, sino que su hermosa y bien trenzada narrativa se centrará exclusivamente en describir su cotidianía y desde ella a la humanidad en general, y en reflejar simbólicamente a través de sus personajes cómo le afecta el paso del tiempo, focalizándolo principalmente en la caracterización de sus dos mujeres, Maggie y Hopey. Parece una idea muy simple, pero la lectura de sus aventuras nos proporciona una gran frescura y están llenas de vida, como una energía vital que se contagia. Es asombroso cómo lo “intrascendente” se puede convertir en algo tan sustancial de la mano de un artista de esta talla. Y por otro lado, también es importante destacar que sus guiones presentan una coherencia interna que se conserva sólida a través de los años. Por otra parte, no hay que olvidar la relevancia de su operación, que no sólo es la de ofrecer un dibujo precioso, sino que hace referencia en cierto modo a la que desarrolló el pintor Velázquez en su tiempo: si la pintura española importante del siglo XVII estaba monopolizada por la representación de los reyes o los motivos religiosos, él describió con su arte un reflejo de la gente de a pie de su época, de los ambientes populares que habitó (y no olvidemos que Velázquez fue un artista afortunado y se alejó pronto para vivir en las bondades de la corte). Hizo grande lo pequeño, lo “vulgar” (muy entrecomillado este adjetivo, ¿eh?). Jaime también vive muy atento a su realidad cotidiana en Oxnard, y la retrata fielmente, convirtiéndola en aventura emocionante, y consecuentemente en obra de arte.
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En un panorama cultural comiquero copado por los “dioses”, los superhéroes, esta acción de Jaime pone en valor otras realidades de América, que no es sólo la grandeza que ha permitido el dominio económico; también existen personas normales aportando su bien a la realidad que habitan y que pasan desapercibidas a mucha gente acomodada del país, y que sobre todo son marginadas por su etnia. Jaime los “pinta” tal como son y sencillamente los convierte en “héroes” para el público enamorado de su arte. Un ejemplo de la labor didáctica que puede tener el cómic. Del periodo del Volumen I de “Love and Rockets” (L & R, 1982-1996) su editorial Fantagraphics ha reunido y dividido todo el material en tres libros: “Mechanics” (172 páginas), “La chica de H.O.P.P.E.R.S.” (172 páginas) y “Perla la loca” (288 páginas). En España este material completo lo ha reunido Ediciones La Cúpula en tres tomos, titulados “LOCAS”. En esta primera etapa de L & R, su labor gráfica pronto llamará la atención de las grandes editoriales y mientras va dando forma a todo su propio universo también se convertirá en un portadista de prestigio para Vortex o DC, entre otras firmas. A partir de 1996, Jaime deja la serialización y toma la decisión junto a sus hermanos de finalizar la revista “L & R”. Pretende expandir su carrera como autor en solitario y pasa a sumar su labor de portadista con algunas colaboraciones al dibujo para importantes editoriales. Al mismo tiempo, realizará libros de cómic siguiendo las aventuras de sus protagonistas más allá de la revista conjunta con sus hermanos: “Locas in Love” (120 páginas) y “Dicks and Deedes” (96 páginas). Como ya contamos en nuestro Especial, en 2000 se refunda “Love and Rockets”. Cuando vuelve a juntarse con Beto para el Volumen II creará para la revista el arco “Whoa Nellie!” y a su vez “Ghost of Hoppers”. Noticia recién sacada del horno, en nuestro país Ediciones La Cúpula publica “PENNY CENTURY”, el libro que Fantagraphics ha establecido para reunir “Locas in Love”, “Dicks and Deedes” y “Whoa Nellie!”. Mientras tanto, y al igual que su hermano Beto, no renuncia a conducir su carrera profesional por separado, y sigue decidido a trabajar con otras editoriales, como DC Comics o The New Yorker. En esta última publicación citada desarrolla “Maggie La Loca”, serie en color y que no ha sido recopilada aparte hasta ahora (sí incluida íntegra en el reciente libro inédito en nuestro país, “El arte de Jaime Hernandez”, de Todd Hignite, 2010).También ha colaborado con Alan Moore, al dibujo de “Tom Strong”. Su labor a partir de estas fechas no sólo se dio en el cómic, también en otros medios, como el cine, la radio o la música. Abajo ofrecemos algunas muestras, y por ejemplo también tenemos este trabajo que nos señala el Lector Impaciente. Su exquisito y minucioso cuidado al dibujo le exige más tiempo y por ello su producción fuera de L & R ha estrado más orientada al apartado gráfico y ha sido menor que la de Beto. En 2007 lanzará al mercado otro libro de cómic que ya inició en el Volumen II de L & R, “La educación de Hopey Glass”. En España también nos lo trajo La Cúpula, y nos impactó sobremanera porque, tras lo último que habíamos leído por aquí, hecho en 1996 y dejando veinteañeras a las protagonistas, no conocíamos las andanzas posteriores de los personajes y fue un shock contemplar a Maggie y a Hopey en su madurez más allá de los 40. Aquí en BLOG DE ESPIRAL realizamos este artículo sobre la citada obra.
En la actualidad, con la nueva andadura de “L & R” en su Tercer Volumen, Jaime vuelve a la carga para traernos más de la vida de su entrañable universo, esta vez se ha centrado en hacer un guiño a su infancia y ofrece su propia vuelta de tuerca al mundo de los superhéroes, cuyo arco ha finalizado en el nº3. Veremos qué nos tiene preparado este autor para siguientes entregas y sobre todo esperemos que nos llegue pronto más de su trabajo por aquí por España.
Apuntar como nota final a esta entrada que Jaime sigue muy activo en el campo de la ilustración de portadas, colaboraciones diversas así como pequeñas historietas. Como novedad, últimamente parece además atreverse al guión para otras editoriales como Dark Horse o MARVEL Comics, cosa que nos alegra sobremanera. En círculos de conversación con gente allegada, cuando sale el tema de Jaime o Beto Hernandez, siempre se acaba “decidiendo” que Jaime es mejor al dibujo y que Beto destaca más al guión. Observo que a una escala de crítica más profesional también se traslada el debate. En nuestra opinión personal, ambos son autores diferentes que colaboran juntos, y ambos son excepcionales. Sólo que al ser hermanos las comparaciones se hacen inevitables. Y odiosas.